miércoles, 30 de enero de 2013

Marvin Sandi, el genio vanguardista de la música boliviana


de: Gabriel Salinas

Como relata Alberto Villalpando en las memorias transcritas por sus biógrafos (Wiethüchter, Rosso) en el libro “La geografía suena”, Marvin Sandi es una figura notable y peculiar para Bolivia en el proceso histórico que atraviesa nuestro país en el siglo XX. De modo aparentemente “efímero” este compositor va a marcar profundamente el curso de la música boliviana contemporánea, dejándonos tan solo un reducido repertorio, en el que sin embargo resuenan poderosas ideas que son la marca de todo un genio vanguardista. Realizar esta afirmación no requiere revisar demasiadas fuentes, basta con hacerse de cualquier biografía de Sandi, que tendrán inscritas bajo su nombre, como mínimo, las siguientes palabras: “compositor y filosofo boliviano, nacido la década del 30” (la biografía de Elias Blanco que se encuentra en línea, por citar un ejemplo); de ahí en adelante, todos cuantos se aproximen a conocer mejor a este músico potosino, se verán irremediablemente envueltos en una maravillosa sorpresa -lo que al mismo tiempo nos habla de la amplitud de nuestra tradición musical, aunque también, del lamentable olvido que a veces recae sobre ella, ya que Marvin Sandi con todo, es aún poco conocido e interpretado en las salas de concierto-.  


Villalpando y Sandi en Buenos Aires

Vanguardista quiere decir adelantado, cuando hablamos del arte del siglo XX, esta expresión aparece recurrentemente, pues uno de los rasgos fundamentales del arte moderno, será la ruptura con la tradición, o como irónicamente se lo llama en nuestros días “la tradición de la ruptura” (J.L.Brea). El sentido de atravesar lo establecido, de ir un paso mas allá, es la definición obvia de “adelantarse”, pero esto no es tan simple como parece, “ser vanguardista” supone una forma de apropiación de la cultura que permite atravesar sus sistemas de significación, como escribe Raymond Williams, “(la tradición) es una versión del pasado, que se pretende conectar con el presente y ratificar. En la práctica, lo que ofrece la tradición es un sentido de predispuesta continuidad”. Entonces podríamos decir, el vanguardismo requiere tomar partido respecto al proceso cultural para poder romper el sentido de continuidad de la tradición.
Hacemos esta pequeña digresión respecto a lo que entendemos como “vanguardista”, porque creemos que justamente nuestro músico potosino debe ser considerado en este sentido. Nacido a finales de los 30, Marvin Sandi logra trascender las brechas culturales que se abren entre  Bolivia y el “mundo moderno”, vale decir, entre el centro del mundo capitalista asentado en Europa, y el otro extremo del mundo donde en ese momento nos encontrábamos los bolivianos, ese espacio que se ha denominado “la periferia” al que fuimos condenadas todas las ex-colonias por nuestra relación distante aunque subordinada con el proceso histórico del capitalismo industrial, que será el asiento material de  la cultura del mundo moderno. En ese contexto, Sandi no solo logra apropiarse de las nuevas perspectivas de las estéticas musicales modernas, si no también romper las presiones y límites impuestos por la hegemonía cultural de ese momento histórico, donde los bolivianos nos encontrábamos en la penosa situación de existir rezagados, ya que para entonces la estética musical conservadora, era la única legitimada por los sistemas de reproducción de la cultura boliviana.

Como vemos escrito en el libro de Wiethüchter y Rosso “La geografía suena”, nos encontramos frente a los testimonios vivenciales del propio Maestro Villalpando refiriéndose al importante rol de Marvin Sandi en la música boliviana del siglo XX; en primer lugar como el introductor de la teoría dodecafonista de Schoenberg, que romperá con la idea de superioridad del sistema tonalista occidental sobre otras relaciones armónicas posibles, esta era una idea desafiante que Sandi recupera y socializa en nuestro medio:

“No es un exceso decir, como lo hace el propio maestro, que fue en realidad Sandi no solo el que tendió el puente hacia la Meca Latinoamericana (Buenos Aires) sino el introductor de la música contemporánea en Bolivia” (p.23)

“...fue el mismo Marvin el que daba clases a Villalpando y a Florencio Posadas de politonalidad, atonalidad y dodecafonía, y se trataba de la dodecafonía rígida de Schoenberg… Y es en la obra de Sandi en la que se puede encontrar los inicios de lo que ahora llamamos música contemporánea Boliviana, citemos de él, In Memoriam y ritmos Panteisticos. Es In Memoriam la que marca el punto de ruptura entre la música que se había heredado y la que vendría después” (p. 23)

Cuenta la leyenda, que la insistencia de Sandi de trabajar con las ideas radicales de Schoenberg, le costaron un duro enfrentamiento con sus profesores del conservatorio en Buenos Aires, este hecho marcaria el alejamiento del potosino de su actividad musical para siempre, años después, luego de entregarse por completo a su vocación filosófica que quedara plasmada en tres densos volúmenes, Sandi se suicida en España en 1968 a la edad de treinta años. 

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